"EL APELLIDO NO ME PESA"
Hijo de un goleador como lo fue Darío Scotto, en la década de los '90, Iker, que juega en la Sexta de Banfield, aseguró que no toma eso como algo contraproducente. "Me sigue a todos lados y me aconseja mucho", indicó en una charla con Hablemos de Banfield.
Darío Scotto fue un tremendo goleador que tuvo el fútbol
argentino en la década de los '90. Sus goles en Platense y Rosario Central,
cuando estaba dando sus primeros pasos, le permitieron ponerse la camiseta de
Boca Juniors, pasar por el fútbol de España (Sporting de Gijón), México
(Necaxa), Paraguay (Cerro Porteño) y Chile (Santiago Wanderers), dónde fue
campeón. Hoy, su hijo Iker, que se desempeña en las Divisiones Inferiores de
Banfield, quiere continuar el legado de su padre y espera contruir una carrera
como la de él.
En una charla con Hablemos de Banfield, por el aire de AM
1010 Onda Latina, el juvenil charló de lo que significa ser "hijo
de..." y remarcó que no lo toma como algo contraproducente. "El
apellido no me pesa. Estoy muy agradecido a mí viejo porque me sigue a todos
lados y me aconseja mucho", señaló.
Y a medida que va transcurriendo la charla, demuestra que es
un goleador de área como lo fue su padre y que lo único que tiene en su cabeza
es hacer goles. "Siempre estoy pensando en el gol. Los nueve vivimos de
eso. Me gusta mucho Luis Suárez", avisó.
Iker dio sus primeros pasos en las Inferiores de Boca
Juniors, pero al poco tiempo, Darío decidió traerlo a Banfield ¿El motivo?
"A mí papá le gustó como se trabaja en Banfield, por eso me sumé",
explicó.
Scotto ya tuvo algunos entrenamientos junto al plantel de
Primera División y contó que en una de las prácticas, tuvo el atrevimiento de
tirarle un caño a Renato Civelli. "Le tiré un caño a Renato (Civelli) y
después, estaba esperando la patada. Por suerte no llegó. No me dijo nada, es
un crack", contó.
Publicado el: 18/10/2019
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